¿El cerebro se recupera de las drogas?

¿Cómo afectan las drogas al cerebro?

Todos somos conscientes de las negativas consecuencias de las drogas en el cerebro. Después de cierto tiempo, es posible que las funciones cerebrales nunca vuelvan a ser las mismas. Mediante un análisis del funcionamiento de nuestro sistema nervioso, vamos a ver si, efectivamente, el cerebro se recupera de las drogas o no.   

Funcionamiento del cerebro: ¿Cómo le afectan las drogas?

En el cerebro hay miles de millones de neuronas interconectadas entre sí. Cada neurona recibe señales que, a su vez, son transmitidas a otras. Estas redes intercambian información entre ellas y entre otras partes de los sistemas nerviosos central y periférico.

Las neuronas se comunican entre sí mediante neurotransmisores, que recorren el espacio entre ellas (sinapsis); la neurona de destino coge la información que necesita y, a continuación, otras moléculas (transportadoras) devuelven los neurotransmisores sobrantes a la neurona de origen.

Entonces, ¿cómo afecta la droga al cerebro? Interfiriendo en las conexiones neuronales. Algunas drogas, como la heroína o la marihuana, provocan envíos anómalos de información a través del cerebro, ya que “usurpan” la transmisión natural. Otras, como la cocaína o las anfetaminas, provocan una liberación excesiva de neurotransmisores y acaban entremezclando los circuitos neuronales.

Lo que causa la droga en el cerebro realmente es un deterioro cognitivo a largo plazo, ya que altera el proceso natural de transmisión y recepción de información entre las neuronas. Poco a poco, el adicto va perdiendo capacidades de autocontrol y raciocinio, a la par que se vuelve más vulnerable a cambios extremos en sus estados de ánimo, como consecuencia del consumo.

A qué partes del cerebro afectan las drogas

El cerebro de un adicto a las drogas sufre las consecuencias del consumo de estas sustancias en tres zonas muy concretas:

  • Los ganglios basales, también llamados circuito de recompensa del cerebro, son los responsables de las sensaciones placenteras asociadas, por ejemplo, a la comida, la interacción social o las relaciones sexuales. Las drogas generan hiperactividad en este circuito, y quien las consume poco a poco siente que nada distinto a la droga le genera placer. O, lo que es lo mismo, se droga para sentir placer porque ya nada más le satisface.

  • La amígdala extendida es responsable de nuestro estrés, ansiedad e inquietud, algo muy relacionado con el síndrome de abstinencia. Este circuito se hace más sensible a medida que aumenta el consumo de drogas, que solo contribuye a aliviar este malestar (sensación de mono). Ya no se trata de consumir para sentir “algo bueno”, sino para suprimir las sensaciones desagradables asociadas a la abstinencia.

  • La corteza prefrontal es responsable de nuestra capacidad de pensar, razonar, planificar, tomar decisiones, resolver problemas y controlar los impulsos. Este circuito se ve inhibido con las drogas, de modo que el adicto pierde su capacidad de raciocinio y de control sobre el propio consumo. Los daños en esta zona del cerebro afectan a todo el orden vital del adicto, que va tiñéndose de indecisiones, razonamientos más lentos, ausencia de planificación y conductas compulsivas.

¿Se recupera el cerebro del efecto de las drogas?

Lo cierto es que las drogas y el cerebro no se llevan nada bien. La combinación es muy nociva para la salud. A medida que pasa el tiempo, las funciones naturales de transmisión neuronal se ven alteradas por la acción de las sustancias estupefacientes.

Una droga que actúe sustituyendo a los neurotransmisores naturales causará un daño leve al principio, pero este se acentuará con el tiempo porque el cerebro tendrá tan inhibidos sus procesos naturales que ya no podrá realizarlos con normalidad.

Asimismo, las drogas que acrecientan esta transmisión ponen aún en mayor riesgo el funcionamiento de los circuitos neuronales, de modo que la persona podría olvidar habilidades o conceptos que ha aprendido con el tiempo.

Lamentablemente, transcurrido un tiempo indeterminado (según la frecuencia del consumo y la naturaleza de cada adicto) las funciones neuronales habrán sufrido alteraciones de tal envergadura que se tornen en daños irreversibles, aunque se logre una desintoxicación total.

El cerebro se recupera de las drogas si y solo si el consumo ha sido lo bastante leve como para no dañar irreversiblemente las funciones nerviosas naturales del organismo. En Control Clinic ofrecemos servicios de tratamiento de adicciones en Málaga. Recomendamos acudir a un centro especializado y recibir la ayuda necesaria para dejar de consumir y recuperar el control sobre uno mismo antes de que sea demasiado tarde.

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