uso inadecuado de los antidepresivos

Antidepresivos y Felicidad

Según datos de la Agencia Española del Medicamento, el consumo de antidepresivos se ha triplicado hasta llegar a las 26 dosis diarias por cada mil habitantes.

¿Por qué nos cuesta tanto ser felices?

Esto es una pregunta más de tipo tanto filosófico, más que médico o psicológico, o por lo menos yo lo entiendo así. Lo cierto es que cada día nos exigimos más, nos exigen más, nos dejamos exigir más y estamos llegando a unas gotas de infelicidad bastante elevadas. Tenemos unos índices de suicidio muy importantes. No podemos olvidarnos que la depresión, por ejemplo, y estar deprimido no es lo mismo que estar triste, pero la depresión es una de las causas que que genera incapacidad laboral más importante que tenemos. Y creo que a veces se nos va un poco la pinza en el tema de cuáles son nuestros objetivos vitales y por lo tanto, qué cosas tenemos que conseguir para ser felices, por no entrar en el hecho de que a veces se nos olvida que la felicidad se es por comparación con otras situaciones, por lo tanto no podemos ser todos los días felices.   Uno es feliz por comparación con otros momentos en los cuales uno no es feliz o está triste, , a veces los estados de ánimo van un poco como el mar, tienen sus olas, lo que pasa es que no es lo mismo un día de calma, tranquilo del mes de julio, por ejemplo, en la playa donde ves la olitas pequeñas,  a un día de tormenta del mes de enero, donde las olas son importante entonces lo que hay que tratar es que,  aun teniendo momentos importantes de felicidad, controlar un poco la situación y que sea como ese día del mes de julio o de agosto. Y hay días en que  está uno más alegre, y otros en  que está un poco más triste.

¿Hay personas que consumen antidepresivos que no tendrían por qué hacerlo?

Se consumen antidepresivos en exceso, no fundamentalmente porque hayamos encontrado la pastilla de la felicidad, porque los antidepresivos son medicamentos que no te lo tomas y al rato te encuentras feliz. Los antidepresivos suelen tardar entre 15 20 días en empezar a que se note su efecto. Lo que pasa es que a veces buscamos en una pastilla el milagro que no somos capaces de hacer nosotros.

En la práctica confundimos mucho lo que es el estar triste con estar deprimido, entonces en cuanto que estás dos días más tristes de la cuenta, ya estás diciendo que estás deprimido y ya vas al médico a que te receten un antidepresivo. Hay una presión asistencial bestial, salud mental no puede dar respuesta a toda la demanda de problemas psiquiátricos que pretendemos tener, entonces no hacemos uso fundamentalmente de los psicólogos, nos gastábamos muy fácilmente el dinero en peluquería, en unos zapatos, nos gastamos el dinero en un viaje, pero luego nos cuesta muchísimo dinero ir a un psicólogo o a una psicóloga simplemente para que nos orienten.

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Es verdad que este ritmo acelerado nos condiciona, nos obliga a que ni siquiera te puedes permitir eso, estar unos cuantos días triste, bajarte del carro, de la celeridad, de la del ritmo vertiginoso, y claro, cuando uno está triste es verdad que no está en el 100 por ciento de toda esa concentración que necesita para para afrontar su día a día.

Pero la tristeza tiene que estar dentro de lo que es la normalidad, uno no puede estar todos los días como unas castañuelas, pero estar triste es que algo te ha salido mal y no te encuentras muy animado, es decir, la tristeza es lo contrario de estar animado, lo contrario, de estar alegre, no es la depresión, la depresión es una enfermedad. Entonces, antes a lo mejor podía estar triste tres días, hoy día con la velocidad a la que vamos no te puedes permitir el lujo de estar triste tres días. A ver, las alegrías también llegan a la misma velocidad. Es cierto, puedes estar triste, llega un amigo, te cuenta un chiste y de momento se te olvida la tristeza que tenía ¿Por qué? Porque estar triste y estar alegre no es una patología.

Es verdad que ese contacto, la amistad, el hablar hace mucho y parece que hemos sustituido a lo mejor ese contacto del día a día por las redes sociales, que son una herramienta que ha entrado en nuestra vida, posiblemente para bien, pero que también tiene su parte negativa, porque yo creo que cualquier vida ajena muchas veces nos parece mejor que la nuestra, estamos sobrepuestos, tenemos tendencia a compararlo todo. Es lo que tiene, digamos las redes sociales y lo que tiene, digamos el estado de información que tenemos. Antiguamente llegaba a una guerra y se hacían unas barrabasadas que no digo que hoy no se hagan, pero hoy cuesta más trabajo porque saben que hay 20 mil cámaras, todo esto influyen en nuestra forma de percibir las cosas. Es más, teniendo en cuenta que lo fundamental en una conversación o en el lenguaje son las entonaciones, los gestos y no el texto, y lo hemos sustituido, lo estamos sustituyendo por el WhatsApp.

De ahí el montón de malos entendidos efectivamente en el WhatsApp,  porque la guasa no lleva entonación, por mucho emoticono que le ponga , incluso las conversaciones telefónicas están sustituyendo por 4 intercambio de mensajes por WhatsApp, y de hecho hay veces que la gente se piensa que te pueden hacer una pregunta por whatsapp se puede contestar, pero yo cuando tengo que dar hacer algo más que contestar una pregunta mínimo, pido una videoconferencia, porque una emoción no se puede transmitir por un mensaje de WhatsApp.

Entonces a mí me gusta cuando hablo con algún paciente, por lo menos verlo y que me vea.

También el teléfono se ha sustituido por otras prácticas que yo sé que creo que son muy beneficiosas para el estado de ánimo, como puede ser ver una buena película, destinar un tiempo a leer un libro es que esas son cosa que que antes eran la agenda diaria, que se hacía mucho, pero ahora es sobre todo también cada vez más los jóvenes y los adolescentes destinan ese tiempo libre a estar con el teléfono y entonces, claro, pues se pierde el contacto humano que al final el cuerpo es sabio, la vida es sabia y nos estamos perdiendo lo esencial.

¿Qué son los antidepresivos?

Nuestro cerebro funciona por dos vías una vía que es la química y otra vía que es la eléctrica, por eso podemos utilizar fármacos para modificar la química del cerebro o podemos hacer un electroencefalograma para ver cómo funcionan nuestro nuestras neuronas, y entonces se ha visto que determinados neurotransmisores en personas que están con una depresión, pues están, unos están en defecto y otros están en exceso, y entonces lo que hacemos a través de la química de los antidepresivos es modificar esas concentraciones de neurotransmisores para favorecer que nuestro cerebro funcione de una manera adecuada.

¿Cuál es el problema de los antidepresivos ?

El problema fundamenta de los antidepresivos, es que la mayoría de la gente se piensa que con eso ya es suficiente. Pero nuestro cerebro tiene una capacidad impresionante de adaptación. Nuestro cerebro funciona fundamentalmente de manera automática. Es decir, yo estoy hablando ahora mismo y no tengo que pensar qué músculos de mi boca estoy moviendo para poder hablar, entonces mi cerebro va de forma automática, si o soy diestro, que escribo con la mano derecha, y si me pasara algo en mi mano derecha, mi cerebro sería capaz de aprender con mi mano izquierda a escribir, cosa que ahora mismo ni me planteo. ¿Qué es lo que pasa? Que cuando uno empieza a automatizar pensamientos negativos y todo es negativo y todo es negativo, tu cerebro aprende en automático, en modo automático va siempre en plan negativo, cualquier cosa que te pase es negativa. ¿Qué pasa? Que llega un momento en que no puedes con tanta negatividad y entras en lo que llamamos una depresión que tiene una serie de síntomas y  ahí tenemos mucho de conducta y de pensamientos y eso no lo modifica una pastilla, la pastilla te pone los neurotransmisores en condiciones para que tú puedas hacer una terapia y modificar esa forma de pensar o esas conductas que tú estás llevando.

 

¿Qué hace la mayoría de la gente?

 

La mayoría de gente va al médico de cabecera, que lamentablemente también tiene sus límites a la hora de derivar pacientes a salud mental y entonces lo que hace el médico de cabecera es directamente te pone la parte química que te puede poner, pero no te puede mandar al psicólogo. El psicólogo te lo tienes que pagar tú o tienes que ver cómo lo gestionas, porque los psicólogos en salud mental están para cosas bastante más graves que una depresión

 

Y no digo que una depresión no sea grave, grave. Hay otras enfermedades que son bastante más graves, a pesar de que hay determinadas depresiones que sí, que son graves y esas sí  las atienden salud mental, pero si no te quedas en el médico de cabecera y un médico, yo en mi faceta de médico lo que hago es prescribir medicamentos, no hago terapia, esa la hago en mi parte de doctor en psicología.

 


Diríamos que los antidepresivos te ponen en el camino pero uno tiene que andarlo, es decir, el médico de cabecera te está regalando los fascículos de inglés, pero luego entonces los tienes que estudiar tú, y  eso lo haces con un psicólogo.  Habrá gente que diga que han tenido una depresión, y que se han  tomado los antidepresivos y se ha curado sin tener que ir a ningún psicólogo. Pues bien, la mayoría de esas personas son esas personas que han tomado antidepresivos sin necesitarlo, porque habían salido de cualquier manera, porque no tenían una depresión lo suficientemente importante como para requerir una ayuda profesional, estaríamos hablando quizás de personas más bien tristes, más que depresivas.

 

¿Se enmarcan dentro de la depresión, estados que quizás son de tristeza, o de estar pasando por un duelo largo, pero se enmarcan dentro de la depresión cuando realmente no lo sería?

No, es que la tristeza es uno de los síntomas del diagnóstico de la depresión, volvemos a el ejemplo de de siempre, todos los perros tienen cuatro patas, pero no todos los animales de cuatro patas son perros, pues todos los depresivos tienen tristeza, pero no todas las personas que tienen tristeza están deprimidas. Hay personas que pasan de lo contrario de la depresión que es la manía. Son los episodios maníaco tendríamos lo trastornos bipolares que van desde estar una temporada muy triste a estar una temporada que te comes el mundo, pero la parte de en medio que es estar normalito, prácticamente no existe.

 


Pues es un tema complejo este, porque es verdad que los límites están poco delimitados, tanto en el bueno, pues lo que intentamos resolver muy rápido, quizás a veces con el consumo de fármacos, entre que yo creo y me da la sensación de que somos de poco aceptar las cosas a veces como nos vienen, porque además el hecho de que el médico que tiene sólo cinco minutos para verte y no los puede perder en discutir si te manda o no te manda un antidepresivo, ese antidepresivo te da, digamos, tu título, tu estatus de enfermo, con lo cual, en cierta medida lo que estamos haciendo también es reafirmar a una persona que no está enferma, la estamos reafirmando como enferma y le sirve pues para en su casa a lo mejor esa tristeza, pues trasladarla a soy una persona que está deprimida y de hecho me han mandado antidepresivos y por lo tanto necesito que los demás pues hagáis más cosas en la casa por decir vamos, estoy diciendo esto porque la mayoría de las personas que están deprimida son mujeres, la probabilidad de una depresión es doble en mujeres que en hombres.

¿Cuáles son los efectos secundarios de los antidepresivos?

Los antidepresivos, como todo, tienen efectos secundarios, pero igual que los pimientos fritos te pueden dar acidez o te pueden dar lo antidepresivo, tienen su efecto secundario y dentro de los más destacables, tanto en los primeros días te pueden dar ansiedad, por eso hay que tener cuidado a la hora de pautar un antidepresivo con que dosis lo pauta. Muchas veces lo damos a la dosis, que hay que tomarlo, fundamentalmente porque sabemos que como se lo demos a menos dosis y le digamos al paciente que vuelva otro día, no va a volver,  porque lo que él necesita o ella necesita es la receta del antidepresivo para justificar que está enferma y entonces hay que tener mucho cuidado con las dosis de antidepresivo. Y también dan somnolencia, pueden dar cansancio, pueden dar síntomas habituales de dolor de cabeza dependiendo del antidepresivo que estemos tomando en este sentido.

Recomendación que debemos tener en cuenta

Por un lado entender que en la vida hay situaciones tristes y que es una situación triste no es una depresión, en segundo lugar, no empeñarnos tanto en tomar la pastilla, a veces ver una buena película o estar con un amigo tomando un café puede ser tan importante como tomarte una pastilla, y por otro lado, tener en cuenta que las pastillas en este caso son como yo siempre pongo el mismo ejemplo,como una mancha de humedad a la que le damos pintura porque viene una visita.

 

Pero si no buscamos dónde está la avería en la tubería, esa mancha volverá a salir y cada vez será peor. Dicho uno de los grandes casos de por qué tomamos tantos antidepresivos es por el hecho de que mucha gente los toma sin necesitarlo y como además se dejan, tú necesitas la firma de un médico para tomartelo, para dejarlo, no,  pues claro, si no te has curado tu depresión porque además no has ido a un psicólogo o porque has tomado la medicación menos tiempo de la cuenta, la depresión va a volver y por lo tanto vas a necesitar más medicación.

 

Por lo tanto, ese es el problema por el que también hay tantísima dosis de antidepresivos.

 

Y como siempre decimos, por supuesto, en este tipo de situaciones, en este tipo de estados, hay que consultar con un especialista, en Málaga ponemos a vuestra disposición  nuestra consulta especializada del Dr. Jose Caracuel, del centro médico “Control Clinic”, estaremos encantados de poder consultar tu caso.

Dr. Jose Caracuel

Dr. Jose Caracuel

Doctor en Medicina y Psicología

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